Un relato de músculos y drogas: Jean-Claude Van Damme revive a los 60 años

Jean-Claude Van Damme es un reconocido actor de cine, protagonista de películas como ‘Bloodspot’, ‘Kickboxer’ y ‘The Last Mercenary’, la última cinta que ha hecho con Netflix. A sus 60 años ha tenido que sobrepasar numerosos baches.

Ya en su niñez tuvo sus primeros problemas con su padre, quien le apuntó a clases de kárate ante la fragilidad del joven Jean-Claude. Su padre fue muy estricto con él, y no quiso que se desviase de sus objetivos. Con 18 años abrió un gimnasio en Bruselas, con el nombre de ‘California Gym. Los New York Times’, aunque su sueño era convertirse en actor: «Voy a ser una estrella de cine», le decía a su madre, quien le respondía: «Maravilloso, Jean-Claude, pero no le digas eso a papá».

El actor atravesó después un momento complicado en su vida, y es que se gastaba cerca de 8.500 euros al día en cocaína, llegando a admitir él mismo que se tomaba 10 gramos diarios en «dos filas del tamaño de la carretera entre Los Ángeles y Tijuana». «Lo hice por lujuria, por sexo, para seguir adelante. Dejé de entrenar, perdí peso, perdí mis músculos. Destruí el cuerpo que había creado«, señalaba.

Además, el gasto en su mansión de Mónaco era muy grande, con grandes facturas que pagar y otros caprichos como el zafiro que le regaló a Darcy LaPier por un valor de 80.000 euros. Precisamente fue su mujer quien le denunció posteriormente por golpearle en sus implantes de silicona -obligándole a someterse a una cirugía-. Van Damme, por su parte, se defendió asegurando que si le hubiese agredido, le habría matado. Su divorcio supuso que el actor debiese una indemnización histórica, de 100.000 euros al mes. Al final, acabó volviendo con Gladys Portugues.

El actor le hizo incluso una promesa a su madre: «Perdí mi fama por mi propia estupidez, pero le prometí a mi madre que antes de morir la llevaría de nuevo a un gran debut en un cine de pantalla grande«. Una promesa que trató de llevar a cabo con filmes como ‘Legionnaire’ y ‘Hell’, aunque ninguna acabó teniendo éxito. «No soy una estrella de cine. Soy una marca. Van Damme es como Levi’s. Dondequiera que voy, la gente me conoce por mi nombre, no por mis películas«, explicaba el belga.

Jean-Claude Van Damme logró seguir adelante con documentales, ‘Los Mercenarios 2’reality shows o en anuncios, y finalmente, gracias a Amazon, consiguió cumplir la promesa que le hizo a su madre de llevarle a un estreno en un cine en París. La plataforma de televisión hizo una serie en la que hablaba de la vida del propio actor en forma de sátira.

Hace unos meses, Bruselas homenajeó a Van Damme con una estatua de bronce, y éste pidió que «cuando la gente mire esta estatua, no vea a Jean-Claude Van Damme, sino a un chico de la calle que tuvo un sueño y lo hizo realidad«, concluyó.